Durante décadas, el sol en Sonora ha sido ese “vecino incómodo” que llega en verano para disparar los recibos de luz y derretir presupuestos. Pero las reglas del juego cambiaron. Hoy, ese mismo calor que antes sofocaba, es el que está pagando la cuenta.
El gobernador Alfonso Durazo confirmó lo que muchos esperaban: el subsidio eléctrico para este 2026 no solo es una realidad, sino que es histórico. Estamos hablando de 1,750 millones de pesos destinados a que el aire acondicionado no sea un lujo de infarto, sino un derecho alcanzable.
Olvídate de las gestiones burocráticas infinitas de cada año ante la CFE. La respuesta está en el desierto de Puerto Peñasco. La planta fotovoltaica —ese gigante de espejos que impulsó AMLO y que ya va por su tercera etapa— ha dejado de ser una promesa ecológica para convertirse en el “cajero automático” de las familias sonorenses.
“Ya no tenemos que andar pidiendo el favor año con año”, explicó el mandatario. El modelo es simple pero brillante: la planta genera energía limpia, esa energía se vende y las ganancias se van directo a sostener tu subsidio. Es un círculo virtuoso donde el desierto nos devuelve en pesos lo que nos quita en sudor.
Lo que viene: Más que solo paneles
Pero el plan no se queda en Peñasco. Sonora se está transformando en el “hub” energético de México:
Gasoducto Amigo LNG: Una mega obra de Naco a Guaymas que pondrá al estado en el mapa mundial del gas licuado.
Un Gigawatt más: Hay planes para construir todavía más capacidad solar. Más sol capturado = más subsidio garantizado.
Mientras el termómetro sube, la preocupación baja. Con una inversión de 1,640 millones de dólares en tecnología punta, Sonora finalmente dejó de sufrir el clima para empezar a facturarlo a favor de su gente.

