HERMOSILLO, SONORA. El bache en la calle molesta, la inseguridad asusta, pero hay un virus silencioso que está indignando a los hermosillenses más que la falta de camiones o de hospitales: la corrupción municipal. Mientras la ciudadanía percibe que las malas prácticas van al alza, en los pasillos políticos el secreto a voces es otro: el Alcalde tiene la mirada —y los recursos de su tiempo— puestos en la campaña rumbo a la gubernatura de Sonora.
La más reciente Encuesta de Percepción Ciudadana (2025) de la organización Hermosillo ¿Cómo Vamos? encendió las alarmas. El combate a la corrupción no solo está estancado, sino que registra un retroceso que coincide sospechosamente con el año en que las aspiraciones estatales del munícipe se han intensificado.
Para los hermosillenses, el día a día se ha vuelto una evaluación constante de promesas incumplidas. La corrupción ya se posicionó como la quinta problemática que más preocupa a la ciudadanía con el 6.7% de las menciones.
Lo alarmante no es solo el número, sino a quién deja atrás. A la gente hoy le preocupa más la honestidad de sus gobernantes que:
La falta de hospitales.
El deficiente transporte urbano.
Los servicios básicos y el alumbrado público.
Aunque las calles y la pavimentación (21.2%) junto a la inseguridad (20.3%) siguen liderando las quejas, la sombra de la corrupción avanza a paso firme.
Los datos históricos de la asociación civil revelan un comportamiento que empata con los tiempos políticos. Tras una baja en 2022 (5.9%) y 2023 (5.7%), la percepción de corrupción volvió a repuntar en 2024 (6.4%) y alcanzó su punto más alto este año con 6.7%.
El 71% de los encuestados afirma que existe “mucho” (26.2%) o “algo” (44.8%) de corrupción dentro del gobierno municipal. Solo un minúsculo 5.1% cree ciegamente que las oficinas del Ayuntamiento están limpias.
Además, en la evaluación de retrocesos, el combate a la corrupción obtuvo un 6.5% de reprobación, empatando con un dolor de cabeza histórico para la capital: la gestión del agua y las fugas.
En campaña por Sonora, en deuda con Hermosillo
Para los analistas y ciudadanos de a pie, la ecuación es simple: no se puede atender la casa cuando se está buscando mudanza. El activismo político del alcalde en busca de la gubernatura parece haberle quitado el foco a la transparencia de su propia administración.
Mientras el mandatario municipal se la lleva en eventos, giras y construyendo alianzas de cara al futuro político del estado, las dependencias que lidera acumulan opacidad. Hermosillo exige un alcalde de tiempo completo que tape las fugas de dinero con la misma urgencia con la que se buscan los votos.

