El titular del Consejo Europeo adelantó que en la cumbre se abordarán temas relacionados al comercio, medio ambiente, inversiones y salud.
Ciudad de México, 30 de abril (SinEmbargo).- António Costa, presidente del Consejo Europeo, informó que la Ciudad de México (CdMx) será sede de una cumbre bilateral entre la Unión Europea (UE) y México, la cual se realizará el 22 de mayo.
A través de redes sociales, el funcionario europeo dio a conocer que la decisión de llevar a cabo de la cumbre México-UE se tomó tras una llamada telefónica que sostuvo con la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
“Nuestra visión común del mundo, basada en la defensa de la cooperación, el crecimiento sostenible y el respeto por el derecho internacional, nos une a Europa y a México a ambos lados del océano”, señaló Costa en su publicación.
Por último, el presidente del Consejo Europeo dijo esperar con emoción su visita a México, con el objetivo de que ambas partes aborden los intereses que comparten en temas como medio ambiente, comercio, inversiones, igualdad de género, salud, etc.
Una cumbre enmarcada por el caos de Trump
La reunión bilateral entre la Unión Europea y México, primera que se llevará a cabo desde 2015, se realizará en un contexto de gran incertidumbre global que ha surgido tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, quien ha provocado con sus sanciones económicas y amenazas bélicas que los países y bloques busquen nuevos aliados.
Los países europeos, casi en bloque, están acelerando el distanciamiento con Estados Unidos, en gran parte por la guerra con Irán que desató a finales de maro, pero también porque se ha vuelto una potencia incómoda e inestable, y las naciones preferirían no depender de ella en comercio, seguridad y mucho menos en lo económico.
Pero no sólo es Europa, Canadá, por ejemplo, que está unido a su vecino del sur (y con México) en el T-MEC, también parece caminar hacia una separación más contundente: fusionarse formalmente con la Unión Europea.
Donald Trump es ampliamente rechazado en su país, en casi en todo el mundo y en particular –y lo dicen todas las encuestas–, en Europa. Esto mete presión a los gobiernos. Nadie quiere cargar el peso de un personaje que genera rechazo electoral y mucho odio.

