BAVIÁCORA, SONORA. – No son los buscadores de oro de los libros de historia con pico y batea; son redes de minería ilegal con maquinaria pesada que están desolando el ecosistema sonorense. La reciente clausura de un complejo clandestino en el municipio de Baviácora ha encendido las alarmas sobre una realidad latente: Sonora podría estarse convirtiendo en territorio fértil para el “gambuseo” industrial y descontrolado.
Un asalto al ecosistema en Mazocachui
Lo que comenzó como una denuncia ciudadana terminó en el hallazgo de un escenario de devastación ambiental en la comunidad de Mazocachui. Bajo la fachada de minería “artesanal”, operaba una logística de gran escala que operaba en la total ilegalidad.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) confirmó que los responsables no contaban con un solo permiso de la Semarnat. El costo del oro extraído fue el sacrificio de la flora nativa: 13,400 metros cuadrados de desierto fueron arrasados.

La herida en la tierra: El inventario del daño
El impacto no solo es visual, es ecológico. La ambición por el metal precioso llevó a los infractores a desmotar especies que tardan décadas en crecer. Entre las víctimas del desmonte se encuentran:
Especies maderables y arbustos: Mezquite, brea, garambullo, samota y tesota.
Flora sensible: Diversas cactáceas, vinorama, uña de gato y sangregado.
Cicatriz terrestre: La apertura ilegal de un camino de 3.4 kilómetros para el tránsito de carga pesada.
“Se detectaron actividades donde se utilizaba maquinaria pesada para extraer material pétreo y someterlo a lavado para obtener oro, sin ninguna medida de mitigación ambiental”, informó la autoridad.
El “Artesanal” engaño: Maquinaria de alto poder
El término “gambusino” suele evocar una actividad rudimentaria, pero el equipo asegurado en Baviácora cuenta una historia distinta de profesionalismo ilegal. Para frenar el avance de esta explotación, la Profepa tuvo que confiscar:
Una retroexcavadora y un tractocamión.
Ocho equipos de bombeo (utilizados para el lavado del oro, actividad altamente demandante de agua).
Una criba industrial para la separación de materiales.
Sonora bajo la lupa
Este operativo no solo resulta en la clausura temporal total de las obras, sino que abre el debate sobre cuántos puntos más en la geografía sonorense están siendo devorados por la minería ilegal fuera del radar de las autoridades.
La Profepa ha reiterado que actuará ante las denuncias ciudadanas, las cuales hoy son la principal línea de defensa contra una actividad que, bajo la promesa de riqueza rápida, está dejando a Sonora con una deuda ecológica impagable.


