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El Colegio de Sonora / Desastre en el Río Sonora (3 de 8): Abastecimiento de agua potable

Por: Rolando Enrique Díaz Caravantes, profesor investigador del Centro de Estudios en Salud y Sociedad en El Colegio de Sonora

Esta columna es la tercera de una serie de ocho que dan seguimiento a diversos temas relacionados con la situación actual de la contaminación de la mina Buenavista del Cobre, propiedad de Grupo México, ocurrida el 6 de agosto de 2014 en el río Bacanuchi y el río Sonora. La importancia de estas emisiones radica en que, a finales del año pasado, fue anunciada la atención a este desastre, después de más de 11 años.

Como recordarán, en la primera de esta serie de emisiones, ya tratamos el tema de las plantas potabilizadoras, las cuales, hasta la fecha, han sido un proyecto fallido con muy pocas potabilizadoras, y las que hay, no tienen un adecuado funcionamiento.

En esta ocasión abordaremos la situación de los pozos que abastecen a las comunidades del río Sonora. En un artículo académico recién publicado, estudiamos las acciones implementadas por el Fideicomiso Río Sonora (FRS) y realizamos trabajo de campo para observar la situación de los pozos de abastecimiento de agua (https://doi.org/10.22198/rys2025/37/2054). En el estudio encontramos que, en el periodo 2014-2017, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) estuvo encargada de formular y agendar para la discusión que se llevaría en la Comisión Ejecutiva las alternativas para rehabilitar, equipar y perforar los pozos en sitios alternos. Al cierre del fideicomiso, dicha comisión aprobó ocho propuestas y 99.8 millones de pesos (mdp).

Sin embargo, al revisar en 2024 el funcionamiento de los pozos, pudimos observar el desperdicio enorme de recursos en proyectos de perforación que no resultaron eficaces en por lo menos 12 de los 19 nuevos pozos (ocho no funcionan y cuatro tienen un funcionamiento inadecuado). Aunque se otorgó el recurso para justificar la viabilidad técnica de todos los proyectos, hay casos en los que se podía saber con claridad que eran muy poco factibles, como un acueducto que supuestamente iría desde El Molinote a La Labor y La Aurora; el cual recibió la aprobación financiera en un paquete de 20 mdp. Este proyecto fracasó.

Un problema más, relacionado con la atención del FRS, es que, de acuerdo con las entrevistas, no intervino en la rehabilitación o en la perforación de nuevos pozos en las tres localidades del río Sonora ubicadas en el municipio de Hermosillo: Molino de Camou, Topahue y San José de Gracia.

En conclusión, de las 33 localidades que se visitaron, en 11 hubo solución en cuanto a que los pozos estuvieran funcionando de forma adecuada y más allá de los 500 metros alrededor del río; pero eso todavía sin tener certidumbre acerca de la potabilización del agua, pues solo San Felipe de Jesús y San Rafael de Ures contaban con una planta potabilizadora o purificadora.

En las otras 22 localidades no hubo intervención del FRS o su intervención fue fallida, ya sea porque no funcionó un nuevo pozo o porque el nuevo pozo estaba a una distancia menor a los 500 metros del río, que fue el criterio que se utilizó en la emergencia sanitaria. De esta forma, se puede decir que la atención y la provisión de los pozos tuvo una eficacia del 33%. Hay algunos casos críticos como La Labor, Puerta del Sol, Molino de Camou, Mazocahui, San José de Baviácora y Banámichi, entre otros, que presentan varios elementos fuera de los límites de calidad de agua y a los que no se han atendido (https://doi.org/10.22198/rys2025/37/2054).

Con base a las visitas de campo vemos urgente revitalizar de manera eficiente la infraestructura para el manejo integrado del sistema de abastecimiento, pues hay casos en los que, aunque se cuente con un pozo instalado adecuadamente, si la red está deteriorada, no se puede abastecer a toda la población, como ocurre en La Capilla y Mazocahui, que tienen planta potabilizadora fija. De tal forma que atender este tipo de desastres debe considerar, como mínimo, proveer pozos, potabilizadora, pilas de almacenamiento y rehabilitar la totalidad de la red de agua potable para asegurar el abastecimiento a las localidades. Esperemos todo esto sea considerado en el nuevo intento de atención al desastre.

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